lunes, 10 de enero de 2022

Chocolate.


Amo las mañanas que huelen a ti, 
y los sueños esos, 
donde los demonios se entremeten en las cobijas 
ensuciándonos de sudor.


Siempre se apetece beber algo caliente y espumoso, me gusta el chocolate amargo, ese que fue preparado por muchas manos pero que solo un paladar puede tomar.
Me agrada tenerlo en mis manos, lamer hasta disolverlo, sentirlo en mi boca cuando comienza a derretirse, tragar de a poco...
El buen chocolate no se derrite en las manos, dicen, el buen chocolate deja que uno lo saboree. Yo lo acompaño de pequeñas y rosadas fresas, las embarro y justo cuando parecen crujientes muerdo, esa sensación donde mi quijada pareciera "tronar"...
Puedo tomarlo frío o muy caliente siempre que la espuma me deje una "rayita" entre los labios...

Enchocolotadamente Gis....

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